La PISLABA peregrino y copo nuevamente el Muro de los Lamentos, en lo que ya se transformo en un ritual de nuestra peña antes de cada campeonato. Alrededor de 70 cuervos en una caravana de 11 automóviles y 2 combies llegamos a Jerusalén y rezamos para que se cumplan los deseos de millones de Sanlorencistas de todo el mundo. En esta oportunidad portamos junto a nuestras banderas el “trapo” de nuestra peña hermana de la ciudad de Barcelona, los CORBS, que fue traída especialmente para el evento por uno de sus integrantes. A todos los jugadores que tienen la suerte y el honor de ponerse la gloriosa camiseta en nuestro centenario, les pedimos que dejen hasta su ultima gota de sudor en cada partido y peleen cada pelota como si fuera la ultima, por que detrás suyo esta la hinchada mas fiel del planeta, la que a pesar de los años y los momentos vividos siempre estará a tu lado San Lorenzo querido!.
Generalmente uno se acuerda de Dios cuando está por despegar el avión, o cuando la hija de 15 años vuelve sola de bailar a la noche, o cuando compra un billete de Lotería. Los hinchas de San Lorenzo fuimos al Muro de los Lamentos en enero, en el peor momento del Ciclón de los últimos diez años.
Goleadas en contra, jugadores amenazados por la barra brava, decepciones semanales. Todo mal. Creyentes y no tanto fuimos al Muro a pedir por un último recurso. Si es que hay alguien escuchando ahí tan cerca de la Sede Central del Barba, quizás se apiade de nosotros. Como la empresa era casi utópica, hasta la prensa nos acompañó. Miles de cuervos alrededor del mundo –y hasta no cuervos- dibujaron una sonrisa cuando vieron semejante acto de amor a distancia por los colores que nos vistieron durante toda la vida, y que aún siguen allí, en medio del pecho azulgrana. Mientras peregrinábamos al son de cantos futboleros y poco santos –por irónico que parezca-, comentábamos por lo bajo entre nosotros: “imaginate si de casualidad, llegamos a salir campeones este año después de venir acá, ¡imaginate!” Claro que ni el más creyente se lo imaginaba. Pero ocurrió. A lo largo de los meses que pasaron desde Enero hasta el 10 de junio de la consagración, las imágenes del Muro pintado de azul y rojo nos acompañaban sin descanso. Todo Boedo festejaba domingo a domingo los triunfos, y nosotros sentíamos cada vez más que habíamos hecho algo grosso. Es que el fútbol, se sabe, es un rubro cabulero. Y ¿qué son las cábalas sino la religión del deporte más popular del mundo? Los cuervos de la Pislaba habíamos cumplido con el ritual más fuerte de todos; habíamos ido a hablar con el dueño del circo en persona. Y ahora la fiesta se estaba haciendo realidad. Nadie nos iba a convencer de no haber sido parte del milagro del San Lorenzo del Pelado Díaz. Entonces volviendo a lo que decíamos en el principio: nos acordamos siempre de pedir que el avión llegue sano y salvo a destino, pero pocos de nosotros nos detenemos a agradecer cuando llegamos al aeropuerto, justito antes de abalanzarnos sobre los perfumes del free-shop. Pocas veces paramos la pelota para decir “gracias”. Y esta vez fue una excepción. Los cuervos de Israel, una semana después de haber festejado el título con un encuentro multitudinario; creyentes y no tanto, religiosos y laicos totales, fuimos a Jerusalem en el mes más caluroso del año, envueltos en los trapos de siempre, con gorros y hasta bufandas, al mismo Muro de los Lamentos, que cuando llegamos nos reconoció: nadie va llevando tanta alegría y color a un lugar tan milenario como sagrado. Y fuimos a agradecer. No solamente el logro deportivo tan ansiado, sino los interminables momentos de alegría y felicidad que pudimos vivir durante medio año inolvidable, los encuentros a la madrugada, los israelíes que se ciclonizaron, los mails emocionantes de gente desconocida que llegaban desde Boedo, los abrazos de gol que empezaron despacito y se hicieron costumbre, por amistades que a fuerza de colores en común se hicieron más profundas y, por sobre todas las cosas, agradecer que la fe no pasa de moda; que por más increíble que parezca una empresa, siempre se puede tener esperanzas, y a veces no es en vano. Ahora que esto ya es historia, sabiendo lo cabuleros que podemos ser, y teniendo la confianza de estar acomodados “ahí arriba”, me animo a apostar que todos los años alrededor de enero, se va a escuchar en la milenaria Jerusalem, el nuevo canto que se va haciendo costumbre: “El Kotel y el Ciclón, Un Solo Corazón”.
Volvimos al Muro de Los Lamentos para Agredecer por el campeonato conseguido y Pedirle al de arriba que nos siga dando una manito... Proximamente ampliaremos!
Gracias a la repercusión en los medios argentinos que tuvo la peregrinación cuerva al muro de los lamentos y la cobertura que recibimos de parte del diario con más repercusión en Israel en su versión digital (Yediot Ahronot) Fuimos invitados a participar en vivo del programa matutino con más teleaudiencia de la televisión Israelí. Ahora los cuervos de la PISLABA nos pusimos el objetivo de “ciclonizar” a los Israelíes y ponerles en claro que no pierdan su tiempo en mirar equipos "fashion" como los primos del riachuelo u otros equipos chicos como los de avellaneda y ni hablar de los innombrables de parque patricios. Aprovecho este lugar para agradecer a todos los cuervos y no cuervos por las más de 2000 visitas recibidas en estos días de 28 países y los cerca de 150 mails llenos de afecto recibidos. Como todos, esperamos que el equipo se ponga a la altura de la gloriosa hinchada de San Lorenzo.
Yony Schnapp Webmaster de los cuervos de Israel – PISLABA
Próximamente y en respuesta a la cantidad de pedidos recibidos, pondremos la cobertura de la peregrinación cuerva al muro de los lamentos del canal 10 de Israel doblada al castellano.
Cuando Yony tiró la idea, pensé que estaba loco. Se sabe que si bien somos Santos, tampoco somos muy religiosos. Pero ¿quién en lo más íntimo de su corazón no le tiró una súplica al Barba cuando un penal tenía que entrar Sí o Sí para salir campeones? El que esté libre de pecado que tire el primer córner. Entonces se empezaron a sumar todos. Será que -como dicen- la esperanza es lo último que se pierde y estábamos a punto de perderla. Entonces la idea prendió como reguero de pólvora. Incluso cuervos que todavía no habían debutado en la primera de la Pislaba se sumaron de cabeza a la propuesta: COPAR EL MURO DE LOS LAMENTOS EN JERUSALEM. El entusiasmo se fue contagiando hasta querer colonizar todo el país. Y así llegamos mediante Danny Moljo a Canal 10 y a ellos también les gustó la idea. Decidieron armar una nota con la historia, enviar un camarógrafo y un periodista que testimonie todo lo que pase en ese histórico día. La caravana salió más puntual que nunca y llegó sin inconvenientes y en fila india hasta la Ciudad Santa(!) de Jerusalem a eso de las 12:00. ¿Hambre? ¡Nooo! ¡Hambre de Gloria! Eso es lo que había. Ya en la parada previa en Binianei HaHumá (punto centrico en Jerusalem) calentamos el ambiente con cantitos y saltos. Los jerosolimitanos respondían con bocinazos amistosos. Si alguno pensaba que quizás era riesgosa la parada porque podíamos ofender a gente de creencias muy arraigadas, pues se equivocó. Apenas entramos en el Shuk (Mercado Árabe) nos palmeaban las espaldas azulgranas al grito de "Barcelona! Barcelona!". No se los puede culpar, ya que hasta ayer, San Lorenzo no era TAN conocido como el Barsa en Israel. Pero eso cambió. Justamente por lo que pasó ayer, cuando pusimos el pie en la explanada del Muro de Los Lamentos, y ya nada volvió a ser igual. Todos los turistas nos sacaban fotos, todo el mundo preguntaba qué pasaba, quiénes éramos, qué hacíamos en el Kotel Hamaaraví (Muro de los Lamentos). Ilan, el periodista, empezó la serie de reportajes a algunos de los 30 cuervos que llegamos. Cada uno intentando explicando su sentimiento y sus deseos. Los papelitos se iban preparando -algunos ya los trajeron listos desde sus casas- y nos aproximamos lentamente al histórico lugar. Los ortodoxos que rezaban antes de la entrrada del Shabat miraban extrañados como su protagonismo se veía desplazado por primera vez en su propio terreno. Y nosotros al grito de "Y Ya lo ve, Y Ya lo ve, somos locales otra vez!". Después, el momento de poner los papelitos y cada uno con sus pensamientos. Quizá alguno aprovechó para pedir otra cosita más (la salud nunca está de más), pero todos con la mente pintada de azulgrana, imaginando que la Copa se convierte en realidad y que la visita al Kotel se vuelve un rito anual para congregar a los cuervos israelíes. Y como dijo Mariano, para cerrar: "¡Qué pequeños somos nosotros y qué grande San Lorenzo!"